Obras


Nocturnos, Op. 9


Entre 1827 y 1846, Chopin escribió un total de 21 turnos para piano solo divididos en diferentes números de Opus. En su Opus nueve se encuentran tres de los más conocidos. Parece ser que Chopin tuvo como modelo a Jonh Field (1782-1837) considerado como el creador de los nocturnos, aunque claramente Chopin desarrolló esta idea.




Estudio Op. 10, No. 12 in Do menor, el estudio revolucionario


Los estudios de Chopin están considerados como obras maestras de la técnica y son un referente para todo pianista. Chopin escribió un total de 27 estudios en entre 1830 y 1840. Están distribuidos en sus opus 10, 25 y tres estudios sueltos. En concreto en estudio No. 12 de su Op. 10, dedicado a Liszt al igual que los demás de este opus, toma su nombre de la revolución de los cadetes en Polonia contra el dominio Ruso en 1831.



Preludio, Op. 28, No. 15. La gota de Lluvia


Chopin escribió 24 preludios dentro de su Abu 28. Lo hizo al igual que sus antecesores diferentes tonalidades como en el caso más conocido de Johann Sebastian Bach. Están compuestos entre 1836 y 1839 parte de ellos mientras Chopin y George Sand vivían en la isla de Mallorca. Es posiblemente el más conocido en el número 15 una obra homenaje a la soledad al intimismo a la reflexión con uno mismo.






Dos conciertos para piano y orquesta el Op. 21 y el Op. 11. Realmente parece ser que el concierto número dos fue escrito con anterioridad al número uno. Este concierto fue estrenado en 1830, cuando el compositor tenía 20 años y está dedicado a la condesa Delphine Potocka.




Balada para piano n.º 1, en Sol menor op. 23


Chopin escribió cuatro baladas entre los años 1831 y 1842, que son obras referencia es de la música del compositor polaco. Las más famosas son posiblemente la primera, escrita en 1831, época en la que el compositor estaba realmente desolado ante su estancia en Viena mientras que sus su familia y compatriotas luchaban en contra de la hegemonía rusa en su país. La segunda está dedicada al compositor Robert Schumann.




Sonata para violonchelo en Sol menor, Op. 65


Escrita en 1846, es una obra de anecdótica del compositor puesto que casi la totalidad de su producción está escrita para piano es por ello quizás que sea convertido en una obra de referencia del compositor para los intérpretes del violonchelo. Fue la última obra publicada en vida del compositor y fue dedicada a Auguste Franchomme e interpretada con él en París en 1848.






Chopin escribió tres sonatas para piano de las cuales dos fueron publicadas en vida.  Las tres están consideradas como las obras más difíciles del compositor junto con Polonaise






Compuso su tercera sonata en 1844 y está dedicada a la condesa Emilie de Perthuis.




Polonesa en Lab mayor, Op. 53, La Polonesa Heroica


Compuesta en 1842, una época en la que Chopin tenía grandes problemas de salud y habitualmente cama con fiebres y vómitos. Es una obra de alabanza a su tierra, aunque no sigue la forma clásica de polonesa.




Vals in Reb mayor, Op. 64, No. 1, El vals del minuto.


Parece que Chopin pudo componer en torno a 36 valses, piezas de concierto, no para ser bailadas. Empezó a componerlos con 14 años y estuvo haciéndolo durante toda su vida. El más conocido es el vals del minuto, aunque su interpretación suele durar un minuto 40 segundos parece que el término minuto no se refiere a la duración de la pieza si no a la pequeña ésta.




Fantasía-Impromptu op. póst. 66


Compuesta en 1835 Chopin no quería que esta obra saliese a la luz porque decía era muy parecida al Claro de Luna de Beethoven, y para evitar las críticas que esto pudiera generar le dijo a su amigo Julian Fontana que la quemase, pero afortunadamente este no lo hizo y después de morir Chopin la publicó.